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«Con mirada de soslayo los divisa, mas su saña felina prohíbe al Rey de las Bestias mostrar una espalda cobarde; antes bien, sobre la pantalla de apretadas lanzas se abalanza a medida que crecen.
Así se halla nuestro Caballero, que mancha y ensucia el verde con ajenos arroyos de sangre:
- En ese campo yecen abatidos algunos de los suyos; mas por muy dotados de valor que estén, los corazones pierden su virtud al verse abrumados por tales desventajas.