16
No más los Puertos solos defendiendo, con fuego ha de arrasar aldea, templo y urbe:
El Sabueso, enloquecido al ver con fatiga inacabable sus amuralladas Ciudades desparramadas por la llanura, impulsará a sus soldados, gastando la vida tan libremente, contra Pacheco, quien con alas ha volado para un doble movimiento: mas en un solo combate a todos los dispersa y abate por doquier.