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De ambos Algarves, dados a su mano en dote nupcial, la mayor parte su brazo recupera, y expulsa a la banda de moros maltratados ya por el Marte hostil. Él libertó e hizo Señora de su Tierra a nuestra Lusitania, tal su arte bélico; hasta que la ruina final anegó a las poderosas hordas doquiera la Tierra reconoció por señores a los súbditos de Luso.