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En vano los altivos Gigantes de antaño pugnaron por conquistar el Olimpo claro y puro; Pirítoo y Teseo, ciegos de ignorancia, trataron de irrumpir en la pavorosa Oscuridad del reino de Plutón; si en el mundo tales obras obró el orgullo, no menos labor excelente y dura es, por audaz que fuera desafiar al Cielo y al Infierno, que el hombre prevalezca sobre el furioso Nereo.