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No con los nuevos manjares exquisitos, no con el lánguido y licencioso paseo, no con los placeres infinitamente variados que a las almas generosas afeminan, degradan:
No con el apetito jamás vencido, mimado por la Fortuna como por ella hecho, que a nadie permite cambiar ni buscar la recompensa del Valor, osando alguna heroica Hazaña: