80
Hundido ya por el odioso y desdeñado Apuro a masticar el amargo bocado del pan de mendigo:
Luego burlado por la Esperanza ya traída tan cerca de ser de nuevo y más que nunca extraviado:
Luego con la desnuda vida en la mano condenado a huir donde la vida pendía de tan fino hilo; solo un milagro mayor pudo salvar, que el que al Rey de Judá nueva merced de vida dio.