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“Avanza el resto de la morisma huyendo despavorida desde Lusitania:
Mas Miramamolín nunca podrá huir, pues antes de huir su vida huyó de la luz.
Aquel cuyo brazo otorgó tal Victoria en alabanza y oración sin medida unimos nuestras huestes:
Acontecimientos tan extraordinarios dejan claro a la vista que el brazo de Dios golpea con más fuerza que todas las armas de los hombres.