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“Y, pues que el Rey tan bien puede exigir de sus súbditos —pues del Cuerpo es el mandato que los miembros deben seguir—, tú, revestido de oficio real, jamás desearás que el vasallo desobedezca la orden de su señor; mas los altos beneficios, y aquellos dones aún más altos por ti otorgados, él promete recompensarlos con todo cuanto él o los suyos puedan hacer mientras los ríos serpenteantes busquen el Mar”.