75
El Rey, que bien conocía aquel noble linaje que tanta valía confiere a los portugueses, estima su llegada a su puerto como el elogio debido a los Valientes tan prontos en las artes marciales:
Y, con el espíritu siempre puro y verdadero que ennoblece las almas generosas y los corazones galantes, ruega por medio de un emisario que todos se dignen a desembarcar sin demora y a usar, como mejor les plazca, de su reino.