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Allí el Fuego por alto reino impera, sostenido de esencia no pesada, dando vida y luz a lo que fuera, por Prometeo al cielo arrebatada.
Tras él, en cumbre que mortal no viera, el Aire invisible en paz reposa — Éter que al frío y calor vence audaz, y nunca deja un vacío en la faz.