73
Hierve por gobernar las bombas el hueste armado, mas antes de alcanzarlas, el mar rodante y las olas tempestuosas lanzaron y mecieron el barco de tal modo, que todos perdieron el pie cayendo a sotavento.
Tres rudos marineros que de los mejores músculos presumían, no bastaron para liberar el timón; aparejos a estribor, yugos a babor ataron, mas todo su poder y su pericia quedaron confundidos.