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“Prometido el eterno pacto del Hado, cuyos altos mandamientos nadie osará despreciar, por muchos años gobernarán la extensión de los mares que ven nacer los soles rojizos.
En olas desoladas han pasado el duro invierno; agobiados llegan por fatigosos empeños; justo sería que les mostremos, así me parece, la hermosa y nueva región que anhelan ver.