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“Síguese Noronha, cuyo auspicio santo a Diu de los bárbaros turcos arrebata; Diu, que cercada con heroico canto bien defiende Antonio da Silveira y trata:
Pronto a la Parca cederá en tanto el gran Noronha, cuando, ¡oh Gama!, tu mata acuda a gobernar, y su ardor fiero dé a las olas del mar tinte miedoso y vero.