86
“Cuando todo dispuesto de este modo con cuanto tal camino largo demanda, las almas dispusimos al juego de la Muerte que ante los ojos del marino siempre se halla: Al Altísimo, entronizado en la corte del Cielo que Él sostiene, cuya mirada domina este globo, para que Él, nuestro guarda y guía, su auxilio nos preste, oramos, y vimos nuestro inicio llegar a su fin.