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“Aquí corre, mirad, la llamada orilla de Champa, que con bosques de olorosa madera está adornada y revestida:
Mirad a la Cochinchina, aún de oscuro renombre, y de Ainam aquella bahía por descubrir:
Aquí el orgulloso Imperio, famoso para siempre por sus extensas tierras, su riqueza y su poder sin par, de la China se extiende, y jura que todo le pertenece entre el tórrido Cáncer y la frígida Zona.