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Era en la sazón en que la Luz Eterna entró en la Bestia que afligió a Nemea; y rodaba la Tierra, al tiempo tierna, en su sexta edad, fría y lenta y fea: Ya, según la costumbre, vio la terna de soles que catorce siglos crea, con noventa y siete años más, en vano, cual cruzó el mar la Armada en Océano.