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“¡He aquí! Él vuelve y rompe cuanto osar se oponga, a través de bala, densa lanza, acero, fuego y fortín; rompe con su espada la escuadra hueste enemiga, el denso moro, el gentú hispano-indio.
Su ínclita soldadesca mayor furia muestra que los toros rampantes, o leones audaces de hambre, ¡aquel Día para siempre celebre y digno de la mártir virgen de Egipto, Santa Catalina!