11
Si el ansia de oro y de poder guio vuestra ruta a conquistar lejanas y extranjeras tierras, ¿no veis al Hermo y al Pactolo verter por sus fértiles valles arenas áureas?
Asiria, Lidia, hilan el hilo de oro, acechan vetas de brillante mineral en la costa africana: que estos ricos tesoros despierten a espíritus perezosos ya que no os despiertan los derechos de la Santa Casa.