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« “Colócame donde las bestias de más fiera furia abunden —leones y tigres—, allí, ¡ah!, déjame hallar si en sus corazones de pedernal se halla piedad, negada a mí por el corazón de la humanidad. Allí, con amor intrínseco y voluntad tan rendida hacia aquel cuyo amor es muerte, allí cuidaré de estas tiernas prendas que ves; y así calmará la triste madre su ardiente dolor.”