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Ya sobre lecho de oro reclinado do obra la Fantasía con profético brío; rumiando en su mente inquieta los asuntos, los deberes ineludibles de su estirpe y su reino; el Sueño, suave restaurador, viene a sellar sus ojos, mientras el pensamiento y la memoria ambos libres permanecen; pues, al sellar dulce sopor sus cansados párpados, Morfeo en variadas formas se revela.