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“He aquí a Nicolás Coelho, bregado en fatigas y en luengos sufrimientos; ambos son iguales en valor y en consejo, experimentados en las armas y fuertes en la batalla.
Ahora las manos más selectas en los floridos años de la juventud, ansiosas por el galardón de la Valentía, se agolpan a mi alrededor; valientes, fogosas, como mejor conviene a la varonil aventura que osa tentar tal sino.