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“Y así como su valor, según creéis, desafió en áspera travesía cruel y grave daño, así tantos cielos cambiantes pusieron a prueba su virilidad, tales climas donde los vientos de tempestad soplan y las olas braman; es mi soberano mandato que les sea dado recalar en puerto amigo, en la costa del Negro Moro; desde donde la fatigada Flota, provista de toda necesidad, emprenda una vez más su prolongado viaje”.