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“Junto a la gran isla maderense pasamos, cuya riqueza forestal le ganó su bautismal nombre; donde nuestra gente por primera vez probó fortuna, por nombre más famosa que por clásica fama:
Mas no la menor, aunque fue la última hallada, las sonrisas de Venus reclamará esta isla: No, si fuese suya, escaso motivo tendría para temer a un Cnido o Chipre, a Pafos o Citera.