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“Las bronceadas Mujeres, que el calor abrasó, a horcajadas montaban el lento y manso buey, bestias que sus dueños tienen por lo mejor del ganado, mejores que cualquiera de los hatos que crían: cánticos pastoriles, o en prosa, o en rima, entonados en su lengua materna escuchamos; y a la rústica flauta dulces melodías enseñan, cual Títiro cantaba bajo su frondosa haya.