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Con quitasol de seda, alto y redondo en forma, a su asta bien atado, cual lanza dorada, un Ministro el rayo solar desafía para que el gran Rey no sufra daño de funesto haz:
Alto en la popa su extraña música alegre acude, de áspero ruido, muy horrísono al oído, de trompetas encorvadas en curiosa rueda, rugiendo un sonido rudo, áspero y desentonado.