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Cercada por sus ninfas, la Diosa apoya el pecho contra la proa del buque insignia, y otras cierran la entrada del puerto; tan repentino es su ademán que la brisa en las velas hinchadas en vano sopla:
Con tierno seno contra recia madera apretado empuja la robusta nave que hacia popa marcha: Sus Ninfas circundantes levantan y alejan de la barra hostil a la amenazada víctima.