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“Cuando desde aquel Puerto reanudamos la marcha, uniendo luz y honda congoja, el piélago ante el bajo litoral abrimos, hallar creyendo seña más cierta y roja: Al fin en la burda bahía de Mozambique anclamos, de cuya vil mentira, que el alma encoja, y ruin gente has de estar muy advertido, y del engaño con que Mombasa al huésped ha herido.