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“¡Oh, bienaventurados los que tuvieron la dicha de morir sobre las puntas enrejadas de las lanzas africanas; de caer, mientras luchaban aún por llevar en alto nuestra Santa Fe en regiones mauritanas! ¡Cuyas hazañas ilustres viven en el oído y en el ojo, cuyas memorias por siempre rondarán el corazón del hombre; cuyas Vidas, al terminar la vida, ganan un nombre viviente, cuyas Muertes son endulzadas por una Fama inmortal!”