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“Quien el favor personal ha de negar, porque el fuego civil no arda iracundo, respondió: —Cuando antaño vine a dar mis derechos al reino de este mundo ibérico, vi en Lusia tal hollar, tan hidalga alma y pecho tan profundo, que creo que ellos solos, con acero y tizón, os habrán de valer en vuestra situación.