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El bárbaro gentu en su morada divina rinde idólatra tributo; van ambos sin torcer la directa ruta do el Rey del vano pueblo albergue daba. Creció la turba de mirones airada, pues ver al Jefe extraño era el asunto; al techo y mirador, de asombro mudo, anciano y joven, dama y niña acudieron.