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Un gasoso cendal ciñe su talle, que el delicado encanto vela y crubre; mas no del todo oculto, ni patente, el tul de encendidos lirios da reflejo:
Con más ardiente afán su pecho encender tienta a sus ojos con ocultos besos:
Ya el alto Olimpo vibra en celos graves, arde en furor Vulcano, en llamas Marte.