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“Y más, verán sus ojos, si es que el hado los salva de males tan terribles, de golpe tan funesto, a los dos tristes amantes que en la miseria han quedado, donde espinas implacables y matorrales terribles brillan:
Allí, cuando las piedras se ablanden por su desesperación, mostrada por su incesante llanto, suspiro, gemido, lágrima y dolor, en un último y tenso abrazo sus almas exhalarán desde la más hermosa, tierna y triste prisión.”