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Ni aquel que, juzgando justo y recto cumplir las más severas órdenes de su Rey, no considera justo retribuir debidamente las frentes serviles que destilan fatigoso sudor:
Ni aquel cuyo pecho, carente de luz práctica, busca causas y, con prudente habilidad, grava con tacaño corazón y mano injusta los trabajos de ajenos hombres en los que no participa.