2
¡Satisface, Ninfa!, los deseos que en mí bullen de cantar las méritas glorias de tus bravos lusitanos; para que los mundos vean y digan que el Tajo vierte el licor de Aganipe. Deja, te lo ruego, deja la florida cumbre del Pindo; aun ahora creo que Apolo me baña en esa soberana ola; de otro modo he de creer que tu amable espíritu teme que tu querido Orfeo se desvanezca de la vista por mi culpa.