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“Contar los muchos riesgos de alta mar, cambios de olas que el neófito no alcanza, súbitos tornados, tempestades que barren el océano, Levens cuyo fuego inflama el hondo aire; noches negras en que el Cielo en aguaceros parece llorar, y Truenos bramando hasta rasgar el firmamento, sería labor perdida y un agravio a mi persona, aun si estuviera dotado de lengua de hierro.