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“¡Tal es, oh hija mía, la suerte de tus hijos: mostrar un vigor superior al humano! En ninguna parte arderá y resplandecerá tanto el valor, desde las orillas del Ganges hasta la bahía gaditana; ni desde las olas boreales hasta el estrecho donde por primera vez un lusitano agraviado abrió el camino; aun cuando para oponerse a su avance por el mundo, los Muertos de las Edades surgieran de sus tumbas”.