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“Mas él, deshonrado y con razón, al fin por fría arma blanca cae ante sus ojos, y con él muchos a la destrucción pasados; pues la llama así encendida vuela consumiéndolo todo:
Este, cual Astianacte, es precipitado desde el alto campanario (a pesar de sus dignidades); a quien órdenes, altar, honores, de nada sirven; a aquellos arrastran, desgarrados y despojados, por los caminos.