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Comienzan de improviso a divisar los jóvenes reflejos de mil colores que brillan entre las ramas verdes; colores que cautivan el juicio humano al no ser de flor natural, ni rosa, sino lana vellosa y seda de tinte diverso, vestimenta que con doble fuerza dota al Deseo, en la cual la Rosa humana misma se consagra, y el Arte, realzando a la Naturaleza, brilla más.