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“Y pronto dispersará, surcando la bahía, del ilustre Diu de asedio y batalla temible, la fuerte Armada de Calicut, débil en la lid, que confía en remos en vez de malla de acero:
Ella, la de Melique Yáz, que jacta su poder de balas por ti, ¡oh Vulcano!, dispersadas, verá sus carabelas enviadas al gélido abismo donde yace oculto el húmedo elemento.