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Pero aquí el canto de la Ninfa triunfante muere, y virando a un sordo murmullo, lento y bajo, entre lágrimas y apenas reprimidos suspiros canta las grandes Gestas que no conocieron gratitud. «¡Oh, Belisario!, tú que por siempre alzarás tu vuelo en el Coro nupcial —nueve veces sagrado— y cada vez más noble serás, si viste a Marte deshonrado en ti, para consolarte, ¡aquí tu Sombra verás!