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“Este valiente vasallo de la horda servil, simiente de Agar, la sierva, grandes victorias ganó; arrebató las tierras circundantes con su espada e hizo cuanto la Bravura mandó hacer: a él, por sus hazañas excelentes en recompensa, Dios le dio en brevísimo espacio un hijo galante, cuyo brazo anhelaba ennoblecer y encumbrar el nombre guerrero del reino de Lusitania.