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“ —Sabedlo bien: las naves que crucen por mis aguas y osadas, tal como tú a mí, a lo peor de mí se enfrenten, enemigo seguro hallarán en mi orilla, donde soplan los vientos de tormenta y estallan las tempestades:
¡Oíd! La primera Escuadra que ose explorar y abra surco por primera vez entre mis olas inquietas, tal castigo imprevisto sufrirá, que el daño superará a todos los peligros.