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“Él con sus hijos y su esposa parte a cumplir su promesa con fe inmensa; descalzo y desnudo, mientras su suerte despierta mucha más piedad que venganza: ‘¡Si, oh monarca poderoso!, tu alma aún arde por vengar mi osada confianza’, dijo él, ‘¡he aquí! vengo con mi vida para salvar mi promesa, la palabra de mi hidalga Honra di’”.