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« “De Peleo la noble esposa, mi ardiente amor a tan osada empresa me incitó con furor; las beldades del cielo jamás cautivaron mi pecho, mi Emperatriz del Océano colmó mi anhelante deseo: un día la vi vagar con las Nereidas, desnuda y hermosa, bajo los cielos de verano; y de tal modo embrujó mi voluntad que ningún otro sentimiento puede llenar mi pecho.