56
Dicho esto, envía al divino hijo de Maia a visitar la humilde tierra, y a buscar allí el apacible refugio de algún puerto, con el propósito de que toda la Flota navegue sin riesgo de naufragio: Y, para que en la falsa tierra de Mombasa un indigno retraso no detenga más al valiente Capitán, es mandato de Júpiter que se le revele en visión una región reposada y libre de inquietos enemigos.