58
Llovió la lumbre de la Luna haciendo llover rayos rutilantes sobre las olas de Neptuno tocadas con destellos de plata:
Y cual pradera de mayo salpicada de margaritas, con sus estrellas centelleantes se vio el cielo:
Los bravíos vientos de tormenta dormían en lejanos boscajes, Antros oscuros en regiones peregrinas; mas sobre las cubiertas de la Armada una guardia armada mantenía, como tanto solía, buena guardia y vela.