70
El Capitán le rogó que pilotos le procurara para guiar su escuadra hasta la costa índica; y así, con rica paga y digno salario, la fatiga y el esfuerzo del trabajador serían recompensados.
Prometió el moro, gravemente extraviado por su corazón venenoso y con tan envenenada soberbia, que la Muerte en lugar de Piloto, a esa hora, su mano le habría dado de haber tenido el poder.