5
Mirad al recio inglés proclamar su derecho a ser rey de aquella antigua y Sagrada Ciudad, donde reina y manda el ismaelita advenedizo (¡el honor de la Verdad tan desnudo, quién lo vio jamás!); entre nieves boreales toma triste deleite en forjar un nuevo modo del viejo cristianismo: por los de Cristo enarbola la espada dispuesta, no para retronizar al Señor Cristo en Tierra Santa.