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«"¡Oh tú, que ostentas gestos y pecho de hombre —si es de hombre blandir la espada contra una débil muchacha porque su amor grabó en su corazón el de aquel que tomó el suyo y su amor en custodia—, respeta al menos la vida de estos infantes, ya que no puedas evitar su oscura muerte! ¡Muévase tu alma piadosa por ellos y por mí, aunque mi falta sin culpa te deje indiferente!".