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Conciertan ya las naves del Blackmoor sus barcas y lanchas aptas para desembarcar las mercancías; confiar en sus botes no le importaba a nuestro Capitán, donde el enemigo pudiera capturar o retener en su mano.
Pone en marcha las almadías para llevar a la playa los productos hispanos, los mejores que pudo conseguir: le escribe a su hermano temiendo toda demora para enviar los fardos que pagarán su extorsión.